Miércoles, Enero 30, 2013

Con el día 12 finalizó la segunda semana se rodaje, cosa que me pone feliz. Hace unos meses no creía que pudiéramos lograr filmar en estas fechas. Las crisis para conseguir el dinero, para convencer a gente que nos acompañara en esta aventura, etc. Por ello, cada que veo el guión y lo comparo con lo ya filmado, sé que vamos por un excelente camino. No el ideal, pero sí el necesario para nuestra decisión como cineastas tercos, buscando un cine que sea posible para nosotros.

El día 12 seguía siendo en la historia de Diego. Hoy estaríamos encerrados en la Cárcel Distrital de Bogotá. Madrugamos para pasar la seguridad del centro reclusorio, conocer los espacios y poder filmar. El personaje de Diego Sale de prisión y hoy filmaríamos ese evento.

Estar en una cárcel es una situación compleja. De alguna manera se convierte en algo existencial, es difícil no hacerse la pregunta de cómo se llega a ello. Cómo un hombre o mujer vive con la culpa o castigo, de perder la libertad. Con Mateo Stivelberg (Primer Asistente de Dirección) hablábamos sobre eso.

Tras regresar del rodaje recordé lo que Michel Foucault dice sobre las prisiones: “Desde el principio, la prisión debía ser un instrumento tan perfeccionado como la escuela, el cuartel o el hospital y actuar con precisión sobre los individuos. El fracaso ha sido inmediato, y registrado casi al mismo tiempo que el proyecto mismo”. No es sino pasar por estos pasillos llenos de información en el ambiente, en el sonido, en la luz, para entender eso que Foucault sigue diciendo: “Lejos de transformar a los criminales en gente honrada, no sirve más que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en la criminalidad.”

“En el mecanismo del poder ha existido una utilización estratégica de lo que era un inconveniente. La prisión fabrica delincuentes, pero los delincuentes a fin de cuentas son útiles en el dominio económico y en el dominio político. Los delincuentes sirven”.

Las escenas consistían en ver a Diego mientras pasa sus últimos minutos como prisionero. Filmamos con un equipo reducido, pues las reglas de la Cárcel Distrital de Bogotá, así lo exigían. Diego Ramírez Hoyos, sigue confirmando lo que pienso de él, que se trata de un actor gigantesco, que va tomando cada vez más y más fuerza. Verlo convertirse en ese hombre viejo que sale de la cárcel después de una enorme condena, es impresionante. Todo el equipo estaba conmovido con su actuación y con estar en este lugar.

Logramos hermosos planos dentro de este lugar. Tuvimos gran ayuda de la institución penitenciaria. Nos prestaron una de las alas de calabozos de la cárcel, así como la participación de varios de los guardias dentro de las puestas en escena.

Una mañana agotadora. “Salimos de la cárcel” justo al medio día para filmar a Diego caminando en los exteriores de la cárcel.

Tanto los planos interiores como exteriores me recordaban a “Stroszek” (1977) de Herzog.

El día terminó temprano, con la felicidad de seguir avanzando hacia el fin del rodaje. Otra semana que termina. Cada plano es una exigencia para todos. Cada día que pasamos lo hacemos con la convicción de buscar lo que queremos todos.

Aquí el vídeo del 12º día de rodaje:

Gracias a los que leen esta bitácora todos los días, y la comparten con sus amigos y familia!

Alexander Giraldo
(Director/Guionista)
@AlexGiraldo180

Leer el día 13:

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